Vacaciones, por favor

Las últimas apariciones de este fútbol nuestro me han convencido aún más, y mira que no me hacía falta, de que necsita unas vacaciones. Pero urgentemente, además. Sólo así se explica la sarta de tonterías que hemos tenido que oír o leer, las cosas que han pasado en los terrenos de juego donde todavia se juega (y nos queda una interminable fase de ascenso a Primera) y la sensación de que la terraza y el mojito están ganando terreno tras una temporada agotadora. De verdad, señores de nuestro fútbol español y europeo, váyanse a la playa. Ya. Ahora mismo. Sigue leyendo

Esto es fútbol

El autobús del Sporting recorre las calles de GijónAhí está, una imagen habitual de estas fechas de principios de verano: un equipo de fútbol subido a un autobús de dos pisos recorre las calles de su ciudad, mientras una multitud les jalea, les anima y agita bufandas y banderas a su paso. Las fachadas se tiñen de sus colores, las camisetas de todas las temporadas forman un mosaico multicolor y uniforme y todo es alegría. A veces, cuando el equipo ha logrado un título, una copa de metal va en lo alto del autobús, sea nacional o continental, si el club ha sido lo bastante grande para ganarla.

Otras veces  no hay copa. El equipo que sea no ha logrado títulos, pero sí, como es este caso, un ascenso. El año que viene jugará en Primera División, algo que para los modestos es toda una proeza equivalente, no lo dude, a ganar una Europa League ante el Manchester United.

La imagen es del pasado lunes, en el Paseo de Begoña de Gijón, tomada por Guti, uno de los colegas con los que juego al fútbol y que me bautizó en su día como “Hernán Crespo” después de que yo marcase un gol; obviamente por la edad, no por otra cosa. Y es una muestra de cómo miles de personas de una ciudad son capaces de volcarse con un equipo.

Cierto es que el Sporting ha hecho una auténtica hombrada. Sus dueños llevan 20 años empeñados en destruirlo, generando una deuda astrónomica, perpetuando a incompetentes en todos los puestos (desde entrenadores hasta gerentes y señores de corbata), dejando de pagar sueldos y sin aportar ni una sola solución mínimamente coherente; no digamos ya posible. A tanto llegó la cosa, que este año no pudo fichar: la LFP se lo prohibió por sus deudas. Así que tiró de un ex jugador como entrenador (Abelardo) y de un puñado de chavales casi de instituto junto a cuatro veteranos que se quedaron nadie sabe muy bien por qué. Pues así logró 82 puntos y perdió sólo dos partidos en toda la temporada. ¡Dos! Y llegó el milagro de Gerona en la última jornada, donde ganó 0-3 al Betis y el Girona empató en casa contra el Lugo. Pam, a Primera.

Bueno, pues eso ha hecho que miles de personas salieran a la calle a perseguir un autobús rojiblanco. No quiero ni pensar en la locura que podría ser que este grupo trajera un día, porque esas cosas pasan, una Copa del Rey, no digamos ya una Europa League.

Señores, esto es fútbol. Señores de corbata que maltratan calendarios, horarios y aficionados; señores que fijan precios prohibitivos para lograr una entrada o una camiseta; señores colegiados que no saben el reglamento y encima lo aplican de manera diferente según la jugada que sea; señores entrenadores acojonados que salen a ver si no me golea el de enfrente en lugar de a intentar ganar el partido, que es para lo que les pagan; señores jugadores capaces de vender la ilusión de toda esa gente a cambio de amañar un partido; señores agentes capaces de aprovecharse de clubes en quiebra y de jugadores ignorantes y casi analfabetos; señores aficionados ultras que persiguen y aporrean a gente que no lleva su camiseta, ya sea otro ultra o una chica o un niño con una bandera; señores periodistas que buscamos polémica y segundas intenciones donde no las hay; señores aficionados normales y corrientes que pierden la cabeza por una caída de alguien al borde del área:

Esto es fútbol. Esto. No todo lo demás.

A ver si lo aprendemos de una puñetera vez.

Millones del Cantábrico

Lo confieso, he hecho el vago demasiado estas vacaciones, que sólo toqué el ordenador para apartarlo un poco y hacerme sitio en la mesa. Pero ya va siendo hora de volver, y la verdad es que, aunque han pasado cosas como el terrible atentado contra el Fenerbaçhe turco, andaba yo dudando a qué atizar hasta que me encontré con una cosa esta mañana. Hay más pinchando aquí