Queridos espectadores:

Soy yo, la Copa de Europa. O Champions, como me llamáis ahora, después de que me hiciera unos arreglillos allá por los noventa, que me dejaron bien guapa y todo eso, pero que no han cambiado ni un poco mi personalidad: me encantan las sorpresas y me encanta ser cruel a veces. No puedo evitarlo, soy como Jessica Rabbit, “no soy mala, es que me han dibujado así”. Y me lo he pasado bomba estos cuartos dando sorpresas y palos a todo el mundo. Incluidos vosotros, espectadores, que os creías que estaba todo hecho. Poco me conocéis… Sigue leyendo

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Menos mal que es la mejor, anda…

Llevo mucho tiempo de vagancia bloguera, mayormente porque no me apetecía seguir hablando de lo mismo. Ya sabe, si pitan a los niños mimados del Madrid, si se quejan los niños llorones del Barcelona, si la Copa mal hecha y a traición, si la racha de los 40 o si los fichajes que no son. Y al final, la propia Liga, esa que presume de ser la mejor del mundo, me da la alegría de encontrar dónde clavar los colmillos. Menos mal que es la mejor, anda, que si no… Sigue leyendo

#Mundial2014: vergüenza, baño y masaje

Vale, pues empezó la fiesta. Y además cómo, con un atraco, un baño, un sorpresón y la sensación de que los árbitros son de regionales. O, seamos malpensados, que van a meter a Brasil en la final contra uno facilito, así que vayamos quitando favoritos de en medio. Que se prepare Alemania

Digo esto porque el atraco de Brasil a Croacia no tiene nombre. En su línea de dar guerra, los balcánicos se adelantaron con un gol en propia de Marcelo, pero demostrando que bastan un par de pases bien dados para hacer temblar a la defensa amarilla. Luego se echó para atrás y Brasil achuchó y empató. Y como después no era capaz de hacer nada más, por mucho musculito de Hulk y mucho que Óscar por fin se pusiera a jugar al fútbol y no a hacer el pijo y dar pataditas como le mandan en el Chelsea, pues el árbitro decidió cumplir el guión y les regaló un vergonzoso penalti para que se pusieran por delante y respiraran tranquilos. Luego llegó el último bofetón a la historia futbolística de este país: quitar a su único jugador de ataque válido y meter a un leño como Ramires a falta de dos minutos para acabar. Desde Leónidas hasta Pelé, pasando por Falcao, Romario, Zico, SócratesEder, Serginho, Ronaldo, Branco, BebetoRaí, Ricardo, y hasta el Kaká de verdad o Dunga, que fue siempre el menos brasileño de los brasileños (y hablo sólo de los que he visto), me imagino que todos se hayan sentido insultados y quizá un poco uruguayos, por ejemplo, porque esta no es su selección. Este no es Brasil. Éste es un grupo de jugadores vulgar, encomendado a un niño de 21 años y favorecido descaradamente por los colegiados: decía el seleccionador croata que si el penalti que les pitaron es penalti, mejor se iban a jugar al baloncesto. Pero es que ni en baloncesto hubiese sido falta.

El baño llegó al día siguiente, ese día en el que México le ganó 1-0 a Camerún sin que nadie hiciese mucho caso. Y es que luego jugaban España y Holanda, repitiendo la final del último mundial. Que menos mal que no fue igual, porque el baño que nos metieron los holandeses es como para no verlo nunca más. Empezó ganando España gracias a un penaltito así como sin querer sobre Diego Costa, que se peleó durante un buen rato con una poblada defensa holandesa. Pero luego los tulipanes se crecieron y gracias a dos sencillos toques (pero bien hechos) un pase largo y medido de Blind y un remate de cabeza de Van Persie casi en el punto de penalti, empataron con un golazo espectacular. Y luego, ya en la segunda parte, Holanda atropelló a España en todos los sentidos, con más fuerza, rapidez, actitud y disposición. Y con otra dosis de vergüenza ajena, porque el tercer gol fue una falta clamorosa sobre Casillas que nadie quiso ver y que nunca debió subir al marcador. Pero pareció que a nadie le importase: hay que ver lo que tardan los defensas españoles en protestar. Robben estuvo muy bien y Blind también, por ejemplo, mientras que los españoles estuvieron entre mal y muy mal. La defensa flojeó, la portería falló, el centro del campo se hundió y la delantera, directamente, no estuvo.

No voy a lanzarme al cuello de la selección española. Para empezar porque no lo merece. Pero los 5 bofetones holandeses duelen, entre otras cosas porque pudieron ser más, ya que Casillas salvó dos y el larguero una. Y además, igual que Croacia enseñó que con dos pases a las bandas brasileñas se siembra el pánico en su defensa, Holanda enseñó que España no llega como las demás a este Mundial, y que corriendo se le hace daño. Mucho daño. Si echas a correr cuando tienes el balón y le buscas las cosquillas, España sufre, porque ya no está tan segura como antes. Vale que hay que tener físico, pero las chorradas que estuve oyendo durante la retransmisión del partido (que si hace calor, que si hay que ver cómo están corriendo estos tíos…) no me sirven de nada. Estamos en un Mundial, y aquí se viene a correr y a jugar, a dejarse el pellejo si hace falta. El anterior lo ganamos precisamente por eso, porque sabíamos a qué habíamos ido.

También lo ganamos perdiendo el primer partido, que conste. Que esto acaba de empezar. Pero, de momento, empieza con un baño que nos dieron y un masaje que se dieron a sí mismos los holandeses, y un par de decisiones que deberían hacerse plantear a la FIFA si de verdad quiere tantas cámaras en los campos: todo el mundo, literalmente, ha visto la vergonzosa actuación de sus árbitros.

Y mientras se hable de eso y no del golazo de Van Persie, tenemos un problema.