Se reparten cartas para Cardiff

Ya tenemos final. Y es de las chulas, con dos clasicazos del fútbol europeo, que encima han jugado unas grandes semifinales y estarán en Cardiff el próximo 3 de junio por méritos propios. Al final el Atlético de Madrid volvió a estrellarse contra el muro de su vecino y el Mónaco se atragantó al intentar cenar una pizza turinesa, así que habituales de estos lares jugarán el último partido. Total, entre los dos ya lo han hecho 23 veces…  

Se la tienen jurada, aunque no lo parezca. La Juventus es especialista en cargarse al Real Madrid en cuantas eliminatorias se crucen, pero el Madrid les arrebató una Copa de Europa en la final, que duele más, la famosa Séptima con el gol en presunto fuera de juego que no fue o sí, vaya usted a saber. De aquella Zidane, hoy entrenador de los blancos, era la estrella de los italianos y Buffon, hoy portero juventino, empezaba a jugar en el Parma.

Mucho ha llovido desde entonces (19 años, para empezar) pero la sensación es un poco la misma. El Madrid es mal enemigo para una final, el peor, sin duda, pero la Juventus tiene ese gen italiano “bueno”, ése que la hace ser competitiva, dura, orgullosa y con esa mezcla de calidad y carácter barriobajero. Con esas armas, que hoy llevan los nombres de Chiellini, Dybala, Marchisio, Pjanic o el eterno Buffon, se merendó a un emergente Mónaco en semifinales, demostrando que para llegar al último escalón europeo hay que llegar bien cocido. Y de los franceses, el único que pareció estar cocido de verdad, pero de orujo, fue su central Glick, capaz de pisotear a Higuaín, aporrear a Mandzukic y no me dio a mi porque no estaba, que si no alguna me cae. Quince minutos le duró la chispa al Mónaco, quince minutos en los que soñó con la gesta. Luego la Juve se desperezó, le atacó dos o tres veces para asustar, le metió dos y se dedicó a dejar pasar la tarde.

El Madrid se encontró con un 2-0 en contra a los veinte minutos. Lo cual, cuando ya sólo te queda uno de ventaja y encima el partido amenaza con irse a la versión de patadas y tortazos, es para descomponer a cualquiera. Pero no lo hizo, e incluso Benzema se permitió el lujo de hacer una jugada de esas de no se sabe cómo lo hizo, dejar a tres plantados en un palmo (literal) y facilitar el único gol blanco. Uno, suficiente para hacer que los siguientes arreones rojiblancos, que los hubo, tuvieran todos la sensación de que eran más para al menos ganar el partido (el último europeo que se jugaba en el Vicente Calderón) que para pasar a la final.

Así que los que en teoría sólo eran duros y correosos mostraron una gran calidad, y los que en teoría eran jugadores de salón supieron pelear en un partido trabado y duro. Lo que hace que uno ya no sepa a qué carta quedarse, si a la que dice que la Juve es el que más finales de Copa de Europa ha perdido (6) y se enfrentará al que más títulos tiene (11)… o a la que dice que la última vez que se cruzaron, hace dos años, ganó la Juventus.

Yo casi me voy a quedar con un comodín, por si acaso…

 

 

Anuncios

Un pensamiento en “Se reparten cartas para Cardiff

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s